La enfermera, figura imprescindible en las salas de radiología vascular intervencionista, donde trabajan 17 profesionales en Navarra
En el angiógrafo cada vez se llevan a cabo mayor número de procedimientos terapéuticos, en los que la enfermera participa de forma activa durante todo el proceso y se ha convertido en una figura imprescindible dentro de un equipo multidisciplinar. Así podría resumirse la evolución de la Enfermería que trabaja en las salas de radiología vascular y neurorradiología intervencionista, un ámbito al que se dedican de manera continua diecisiete enfermeras en Navarra.
En los dos angiógrafos del Hospital Universitario de Navarra (HUN) trabajan habitualmente diez enfermeras, explica Cristina Domínguez Crespo, enfermera que lleva más de nueve años en esta unidad. En la Clínica Universidad de Navarra (CUN), Idoia Esteban Arbeloa suma doce años en el angiógrafo, donde trabaja junto a otras seis enfermeras. Por otra parte, en la Clínica San Miguel se realiza una sesión mensual de cirugía intervencionista, en la que toma parte una de las siete enfermeras del centro que cuentan con preparación específica.USO MÁS TERAPÉUTICO QUE DIAGNÓSTICO
A la hora de describir el trabajo en el angiógrafo, la actividad varía según el centro. “Engloba tanto neurointervencionismo como vascular periférico. En el primero se enmarca la atención a los casos de ictus, embolizaciones cerebrales, espasmos cerebrales o arteriografías. Dentro de vascular, nos centramos en colocación de reservorios, catéteres de diálisis, embolización de sangrados arteriales, colocación de stents, trombectomías arteriales y venosas, radioembolización, quimiembolizaciones, biopsias transyugulares, drenajes biliares, punciones de abcesos, colocación de sondas gástricas, repermeabilización de vasos… “En el caso del HUN, la actividad está bastante condicionada por las urgencias tiempodependientes, tanto las de Navarra como las de La Rioja, ya que asumimos el código ictus y la embolización del paciente sangrante en contexto de paciente politraumatizado”, detalla Cristina Domínguez.Por su parte, el angiógrafo de la CUN se centra más en intervenciones relacionadas con procesos oncológicos, “como radioembolizaciones, que venimos haciendo desde 2003 y fuimos un centro pionero, recanalización de trompas o nefrostomías. Tenemos también urgencias como obstrucciones de la vía biliar, complicaciones derivadas de trasplantes hepáticos o embolización de pacientes sangrando”, explica Idoia Esteban.Ambas coinciden en que el angiógrafo tenía antes un uso más diagnóstico, pero ahora es principalmente terapéutico. “Con las actuales técnicas de imagen, muchas veces no hace falta acceder a los vasos para obtener un diagnóstico. La evolución de la radiología intervencionista ha venido marcada por los avances tecnológicos, enfoques menos invasivos y una ampliación de su alcance clínico. Si un caso se puede resolver en el angiógrafo, que con una mínima incisión llegas a cualquier parte del cuerpo incluso para colocar prótesis, se elige esta opción, que además recorta el tiempo de recuperación”.En la sala de radiología vascular intervencionista, las enfermeras tienen dos funciones: circulante o instrumentista. “Nuestras competencias incluyen preparar al paciente, administrar medicamentos según protocolos, asistir en la colocación de catéteres, monitorizar constantemente al paciente durante el procedimiento y brindar cuidados postoperatorios. También colaboramos estrechamente con el equipo médico para asegurar la seguridad del paciente y la efectividad del procedimiento”, concreta Cristina Domínguez.En cualquier caso, apunta Idoia Esteban, la evolución de sus funciones depende también del radiólogo intervencionista. “Por ejemplo, en la CUN hay algunas funciones que el radiólogo ha delegado en las enfermeras, como la retirada de port-a-cath, o los accesos vasculares radiales en neurointervencionismo. En otros centros las enfermeras ponen los cierres vasculares mecánicos”.CONOCIMIENTOS DE RADIOLOGÍA, CIRUGÍA Y ANESTESIA
A la hora de hablar de las competencias que debe tener una enfermera de radiología intervencionista, señalan “la necesidad de tener habilidades técnicas avanzadas y un conocimiento profundo de los equipos y procedimientos utilizados en este entorno especializado”.En cuanto a la preparación necesaria, ambas subrayan la importancia de contar con formación en radiología, incluida la protección radiológica, tener conocimientos sobre el área quirúrgica, así como nociones básicas de anestesia. “Debe ser una persona muy dinámica, que aguante mucho el estrés y la presión de la urgencia porque cuando un paciente viene sangrando, tienes que actuar rápidamente. Es un trabajo muy específico, sometido a mucho estrés mental, pero que también exige físicamente porque llevas un delantal plomado. Te tiene que gustar y para eso debes llevar bien situaciones como las urgencias y las guardias”.Sobre si se sienten reconocidas, admiten que lo especializado de su trabajo les convierte en profesionales de referencia para muchas compañeras enfermeras. “Se nos conoce sobre todo por las urgencias que atendemos. Las enfermeras de planta sí que nos llaman para consultar cuando llega algún paciente con un catéter que no conocen”.En cuanto a la formación para trabajar como enfermera en radiología vascular intervencionista, aseguran que lo principal se aprende de compañeras con experiencia. “Nuestra actividad es muy manual, requiere conocimientos teóricos como tener una buena base de anatomía, pero manejamos mucho material y es un trabajo principalmente práctico. Lo principal es estar con compañeras que te enseñen, estudiar los protocolos y estar atentas a cualquier procedimiento nuevo, porque esta especialidad está en constante evolución”.EVENTOS FORMATIVOS ORGANIZADOS POR LA AEERVI
Precisamente, ofertar formación específica en este ámbito es uno de los objetivos de la Asociación Española de Enfermería en Radiología Vascular Intervencionista (AEERVI), creada el año pasado y que ya suma más de 80 socios.Así, en enero ha organizado en Barcelona el I Curso de Enfermería en Neurorradiología Intervencionista y para el 22 de marzo ha programado una Jornada de Enfermería en Radiología Vascular Intervencionista que tendrá lugar en el Hospital Germans Trias de Badalona.Por otra parte, Pamplona acoge en mayo de 2025 el congreso de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), encuentro en el que la AEERVI contará con un espacio propio el 30 de mayo para el intercambio de conocimientos enfermeros.Pies de foto:Izquierda: uno de los angiógrafos del HUN. De izquierda a derecha, Mirentxu Muguerza, Susana Blanco, Miren Eslava, Marta Santamaría, Esther Manrique, Marta Barricart, Juana Sola, Anabel De Miguel, Verónica Munarriz, Cristina Domínguez y Sandra Baquedano. Imagen de la derecha: enfermeras de radiología intervencionista de la CUN. De izquierda a derecha, en la fila inferior, Ainhoa Alonso, Amaya Gastón; segunda fila, Raquel Cabezón, Idoia Esteban, Marina Jaén y Andrea Bariain; fila superior, Inma Unzu.
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El edadismo y su influencia en la práctica asistencial, tema del próximo café-coloquio de la Comisión Deontológica (21 de abril)
El edadismo y su influencia en la práctica asistencial protagonizan el próximo café-coloquio de la Comisión Deontológica de COENAV, que se celebra el 21 de abril (17:00 horas) en la sede colegial de Pamplona.
De qué manera influye el edadismo en la práctica asistencial es una realidad afectada por factores culturales y sociales que, desde el punto de vista ético, puede tener consecuencias en los pacientes, al comprometer los principios de beneficencia y justicia. Ante esta situación, cabe hacerse distintas presuntas: ¿Cuál es la situación real?, ¿cómo se manifiesta en la práctica? ¿y cuál es el papel de las enfermeras en todo esto?
La introducción al coloquio correrá a cargo de Maite Calvo Yanguas, enfermera que ejerció como responsable de la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN).
Como los anteriores, este encuentro mantiene el enfoque de analizar los cuidados desde un aspecto deontológico y ético con la perspectiva de la práctica, al tiempo que continuará siendo un encuentro distendido con intercambio de reflexiones y puntos de vista por parte de las personas asistentes.
El café-coloquio tendrá lugar en el aula Bardenas Reales de la sede COENAV en Pamplona (primera planta de la calle Pintor Maeztu, 4). La inscripción es obligatoria para asistir y está abierta hasta el 15 de abril o hasta que se completen las 25 plazas del aforo.
Café-coloquio 'El edadismo y su influencia en la práctica asistencial' → Inscripción

Declaración de la renta: el certificado del pago de las cuotas colegiales puede descargarse desde la web
Las personas colegiadas que quieran disponer del certificado de pago de las cuotas colegiales correspondientes a 2025 para la Declaración de la Renta, ya pueden descargárselo desde el Área Privada de la web.
Se recuerda que no es necesario aportar dicho certificado para realizar la declaración del IRPF, pues el Colegio ya ha informado a la Hacienda de Navarra sobre el importe cobrado en cuotas colegiales; por tanto, Hacienda ya dispone de estos datos.
En cualquier caso, si alguna colegiada o colegiado quiere descargar el certificado, puede hacerlo desde su Área Privada de la web colegial. Para ello, debe entrar en "Mis documentos" y clicar en el icono “cert-declaracion-renta-2025” para descargarse el certificado.

Marta Erroz y Alba Virto, enfermeras navarras que viajan todos los años a Senegal con una expedición de cirugía pediátrica de la ONG “Hope and Progress”
“Uno de los mejores momentos de esta experiencia es ver que gracias a tu ayuda se ha podido salvar la vida a un lactante que no podía alimentarse mediante el amamantamiento porque tenía labio leporino”. Así valora la enfermera Marta Erroz su participación en las expediciones anuales que organiza a Senegal la ONG “Hope & Progress” para realizar cirugías pediátricas en distintos puntos del país.
Marta Erroz Echeverría, enfermera de Pediatría en el Centro de Salud de Noain, comenzó a colaborar con “Hope & Progress” en 2019, cuando trabajaba en el quirófano infantil del Hospital Universitario de Navarra. Todo empezó, recuerda, con la llegada de Carlos Bardají, fundador de la ONG, como jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica. “Vino desde Barcelona, donde había puesto en marcha otra ONG. Empezó a moverse para continuar con la iniciativa y le ayudé a ponerse en contacto con empresas para comprar material, conseguir donaciones… Fui conociendo el proyecto y al final me animé a viajar a Senegal. Desde 2019 he estado todos los años, excepto en 2020, que no hubo expedición por la pandemia”.
DOCE DÍAS DE EXPEDICIÓN TODOS LOS DICIEMBRES
Marta Erroz acude al país africano en una de las tres expediciones anuales que organiza “Hope & Progress”, concretamente en la que viaja a la localidad de Velingara (interior del país) y tiene lugar todos los años alrededor del puente de diciembre.
Desde 2024 comparte expedición con Alba Virto Marcilla, residente de primer año de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Iturrama. “Conocía a Marta porque había trabajado con mi madre, Diana Marcilla, que también es enfermera. Les había oído hablar de la ONG, y un día me llamó Marta porque necesitaban una enfermera y me animé. La verdad es que había elegido la Enfermería para poder ayudar a los demás y me parece que eres mucho más útil en lugares donde no tienen tantos recursos”, apunta Alba.
Las tres expediciones anuales que organiza “Hope & Progress” tienen como destino puntos distantes entre sí de Senegal “con el fin de abarcar al mayor número de población”, explican Alba y Marta. Cada una tiene una duración aproximada de doce días y está integrada por unas 16 personas de media (enfermeras de anestesia e instrumentistas, cirujanos pediátricos, anestesistas, pediatra, TCAE, fisioterapeuta y voluntario no sanitario).
Una vez allí, llevan a cabo intervenciones de cirugía pediátrica que no requieran hospitalización, “porque no hay medios. Alguna vez que se ha complicado alguna operación, nos hemos llevado después al paciente al lugar donde dormimos para hacerle seguimiento”, recuerda Marta Erroz.
HERNIAS, LABIOS LEPORINOS Y QUEMADURAS
Las principales intervenciones son de hernias inguinales y umbilicales, labios leporinos, secuelas de quemaduras, tumoraciones superficiales y lipomas. “En Velingara nos dejan un centro sanitario que tiene un área quirúrgica con dos mesas, equipado con lámparas quirúrgicas, aire acondicionado, autoclaves para esterilizar. Desde aquí llevamos el material: batas, bisturís, jabón, aparataje…”, detallan las enfermeras navarras.
La organización de las cirugías, explican, se inicia en fechas anteriores a la llegada de los equipos sanitarios, momento en el que destacan el papel del fundador de la ONG. “Carlos Bardají tiene contacto con las autoridades sanitarias y civiles de las distintas zonas, además de con algunas ONG. Por la radio local se anuncia a la población las fechas de la llegada de la expedición y las patologías que son susceptibles de cirugía, para que lleven a los niños a la consulta y se valore si pueden ser operados. En ocasiones, Carlos hace valoraciones desde aquí con imágenes que le envían por whatsapp”.
Además de las consultas previas, cada día se llevan a cabo de media unas 70 intervenciones por expedición, “unas 12 o 13 diarias. Hay días que empezamos a las 8 y salimos a las 3, y otras terminamos más tarde. Una vez no acabamos hasta las 12 de la noche porque se complicó una operación. Aprovechamos el tiempo al máximo porque te das cuenta de que para muchos niños somos su única oportunidad”, señala Marta Erroz.
Aunque la gran mayoría, “un 90 %”, son cirugías pediátricas, en ocasiones también han intervenido a algún adulto. “Si te viene alguien con una tumoración en la cara, que no puede salir a la calle porque allí las deformidades suponen un estigma, ¿cómo le dices que no puedes atenderle si sabes que no tiene recursos para ir hasta Dakkar para operarse?”
“LO PEOR, PATOLOGÍAS QUE NO PUEDES ABORDAR”
Precisamente, ambas señalan la impotencia ante determinadas situaciones como uno de los peores momentos de su experiencia: “Sobre todo cuando ves patologías que no puedes abordar porque falta una UCI o una hospitalización posterior”. A cambio, recuerdan lo gratificante del resultado de operar un labio leporino, “que va a permitir mamar a ese niño, además de que va a poder salir de casa porque no le van a seguir ocultando por la deformidad”. Curar secuelas de quemaduras en extremidades también resulta reconfortante. “Son lesiones que a veces no les permiten escribir y, por tanto, no van a la escuela, o más adelante no podrían trabajar. Aunque sea un grano de arena en el desierto, poder ayudar así es lo mejor de las expediciones”.
A la hora de recomendar esta experiencia a otras enfermeras, ambas coinciden en que hay que vivirla “si tienes vocación, si te ha llamado alguna vez”. En el caso de Marta Erroz, reconoce que se había sentido atraída por la cooperación “desde cría. La mayoría de los proyectos de ONG son de larga duración y no me lo podía permitir por disponibilidad personal ni económica, pero sí en este caso que son doce días”.
Alba Virto confiesa que el primer año fue “un cambio de perspectiva total, pero al final tuve la sensación de llevarme mucho más de lo que había aportado”.
Ambas advierten que “no todo el mundo está preparado para adaptarse a ciertas condiciones de la expedición. Físicamente es duro: viajes largos, jornadas de trabajo de muchas horas, calor, no hay agua caliente… Casi mejor no dejarlo para la jubilación”, concluyen con humor.
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