Tres enfermeras se dedican en Navarra a los cuidados dermoestéticos con consultas propias
Tres son las profesionales que actualmente se dedican en Navarra a la Enfermería Dermoestética en sus propias consultas: las hermanas Eva y Estíbaliz Salanueva, y Laura Fuentes. Las tres han sido pioneras en abrir aquí este nuevo camino profesional a las enfermeras, pues en otras comunidades autónomas existen este tipo de centros desde hace años.
Cabe recordar que el ejercicio autónomo de las enfermeras en el ámbito de los cuidados de la piel está respaldado por leyes anteriores y por otras de reciente aprobación.Sin ir más lejos, la Ley de Garantías y Uso Racional de los medicamentos y productos sanitarios, conocida como la Ley del Medicamento, reconoce en su artículo 79 a las enfermeras la autonomía para usar e indicar productos sanitarios, sin especificar si su uso es para curación o estética. Por otra parte, la Unión Europea aprobó el 22 de junio de 2023 el Reglamento de Ejecución 2022/2346 por el que se establecen especificaciones comunes para los grupos de productos sin finalidad médica, y en el que se reconoce la participación de profesionales sanitarios en la utilización de productos sanitarios. Y las personas tituladas en Enfermería, Medicina y Odontología, entre otras, son profesionales sanitarias tal como recoge la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS).En concreto, se incluyen distintos tratamientos, como la eliminación de arañas vasculares, de manchas en la piel, de verrugas o de tatuajes, así como la micropigmentación. También se aplican procedimientos para la eliminación de grasa localizada o la depilación láser, entre otros.Eva y Estíbaliz Salanueva: “A las clientas les inspiramos más confianza por ser enfermeras”
Eva y Estíbaliz Salanueva Echeverría son hermanas, enfermeras y están al frente de la primera consulta abierta en Navarra de Enfermería dedicada a los cuidados de la piel. Y su decisión no es fruto de la casualidad: confiesan haberse sentido atraídas “desde siempre” por el cuidado de la piel y por la estética.Hace más de seis años que Eva pidió excedencia en la Clínica Universidad de Navarra para trabajar en un centro de medicina estética y a partir de ahí, asegura, “el resto fue hilado”. Se instaló posteriormente como autónoma en un centro de alquiler de consultas sanitarias, desde donde dio el salto, hace un año, a un local propio situado en la esquina de la Avenida de Galicia y la calle Tafalla de Pamplona.Ya antes de llegar al nuevo local se le unió su hermana Estíbaliz, quien había ejercido como enfermera en Atención Primaria y en la UCI del Hospital García Orcoyen (Estella). “Quería incluir nuevos servicios en el centro, como la micropigmentación, pero no tenía tiempo para formarme bien, así que animé a mi hermana para que se preparara y viniera a trabajar conmigo”, detalla Eva. Entonces Estíbaliz cursó un máster en Enfermería Estética y se unió al proyecto. “El máster es solo una base, luego hay que prepararse técnica a técnica”, matiza.METODOLOGÍA ENFERMERALos servicios que ofrecen en su centro Eva y Estíbaliz giran en torno al rejuvenecimiento de la piel y la armonización facial. “Nuestro modelo de trabajo consiste en cuidar la salud de la piel desde todas las capas. No tiene sentido tratar la superficie sin tratar la dermis”, explica Estíbaliz.A la hora de llevar a cabo su trabajo, aseguran que ser enfermeras resulta una ventaja para tratamientos especializados. “A las clientas les resultamos más cercanas porque les inspiramos más confianza y les hablamos sin tanto tecnicismo”. Además, apuntan, aplican la metodología enfermera a la hora de los cuidados, el acompañamiento y el seguimiento. “Hacemos una valoración continua para ver cómo ha ido el tratamiento y si se puede mejorar. Damos mucha importancia a la relación coste-efecto de los tratamientos. Buscamos la máxima efectividad para que los clientes tengan que venir lo menos posible, porque lo que nos falta a todos es tiempo”.Y como profesión sanitaria, reconocen que también se obligan a realizar “formación continuada para estar actualizadas sobre los nuevos tratamientos y la última aparatología”, concluye Eva.Laura Fuentes: “Las enfermeras deben saber que existe esta área del cuidado de la piel”
Después de un proceso que le ha resultado “largo y tedioso”, la enfermera Laura Fuentes Villar acaba de abrir su consulta, LF Clinic, en el número 6 de la avenida de Sancho el Fuerte. “La enfermería dermoestética no es muy conocida todavía en España, frente a otros países como Estados Unidos, Canadá, Australia o Reino Unido. Dentro de España, hay que darla a conocer sobre todo por el norte”.Reivindica la enfermería dermoestética como una salida profesional. “Me parece importante que las enfermeras sepan que existe esta área de cuidado de la piel, algo que hacemos también en nuestro trabajo diario con los pacientes en hospitales o residencias. La enfermería dermoestética también cuida la piel, pero orientándolo hacia la autoestima o el bienestar de la persona”, afirma.Su interés por la estética viene “desde siempre”. De hecho, había trabajado en dos clínicas de estética, así que cuando terminó Enfermería hace dos años, decidió cursar un máster en Enfermería Estética. “Me pareció apasionante y a partir de ahí me animé a emprender para abrir mi propia consulta. Aunque no es muy habitual, las enfermeras también podemos emprender”, recuerda Laura Fuentes.Pese a que apenas hace un mes de la puesta en marcha de la consulta, en este tiempo ya ha percibido que el hecho de ser enfermera resulta muy valorado por la clientela. “Una señora que llamó para un tratamiento me dijo que le habíamos transmitido mucha confianza porque había una enfermera en el centro. Está claro que ponerte en manos de un profesional sanitario para un tratamiento de este tipo transmite mucha seguridad. En definitiva, las enfermeras somos el primer profesional que atiende en un hospital o en un centro de salud”.Además de la consulta, Laura Fuentes ejerce la enfermería en el Servicio de Urgencias Extrahospitalarias de Buztintxuri, en la residencia Amavir Mutilva y en el laboratorio de la Clínica San Miguel. Como confiesa estar “encantada” también con su trabajo como enfermera asistencial, asegura que quiere seguir compaginando estas dos vertientes de su profesión.Galería
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El edadismo y su influencia en la práctica asistencial, tema del próximo café-coloquio de la Comisión Deontológica (21 de abril)
El edadismo y su influencia en la práctica asistencial protagonizan el próximo café-coloquio de la Comisión Deontológica de COENAV, que se celebra el 21 de abril (17:00 horas) en la sede colegial de Pamplona.
De qué manera influye el edadismo en la práctica asistencial es una realidad afectada por factores culturales y sociales que, desde el punto de vista ético, puede tener consecuencias en los pacientes, al comprometer los principios de beneficencia y justicia. Ante esta situación, cabe hacerse distintas presuntas: ¿Cuál es la situación real?, ¿cómo se manifiesta en la práctica? ¿y cuál es el papel de las enfermeras en todo esto?
La introducción al coloquio correrá a cargo de Maite Calvo Yanguas, enfermera que ejerció como responsable de la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN).
Como los anteriores, este encuentro mantiene el enfoque de analizar los cuidados desde un aspecto deontológico y ético con la perspectiva de la práctica, al tiempo que continuará siendo un encuentro distendido con intercambio de reflexiones y puntos de vista por parte de las personas asistentes.
El café-coloquio tendrá lugar en el aula Bardenas Reales de la sede COENAV en Pamplona (primera planta de la calle Pintor Maeztu, 4). La inscripción es obligatoria para asistir y está abierta hasta el 15 de abril o hasta que se completen las 25 plazas del aforo.
Café-coloquio 'El edadismo y su influencia en la práctica asistencial' → Inscripción

Declaración de la renta: el certificado del pago de las cuotas colegiales puede descargarse desde la web
Las personas colegiadas que quieran disponer del certificado de pago de las cuotas colegiales correspondientes a 2025 para la Declaración de la Renta, ya pueden descargárselo desde el Área Privada de la web.
Se recuerda que no es necesario aportar dicho certificado para realizar la declaración del IRPF, pues el Colegio ya ha informado a la Hacienda de Navarra sobre el importe cobrado en cuotas colegiales; por tanto, Hacienda ya dispone de estos datos.
En cualquier caso, si alguna colegiada o colegiado quiere descargar el certificado, puede hacerlo desde su Área Privada de la web colegial. Para ello, debe entrar en "Mis documentos" y clicar en el icono “cert-declaracion-renta-2025” para descargarse el certificado.

Marta Erroz y Alba Virto, enfermeras navarras que viajan todos los años a Senegal con una expedición de cirugía pediátrica de la ONG “Hope and Progress”
“Uno de los mejores momentos de esta experiencia es ver que gracias a tu ayuda se ha podido salvar la vida a un lactante que no podía alimentarse mediante el amamantamiento porque tenía labio leporino”. Así valora la enfermera Marta Erroz su participación en las expediciones anuales que organiza a Senegal la ONG “Hope & Progress” para realizar cirugías pediátricas en distintos puntos del país.
Marta Erroz Echeverría, enfermera de Pediatría en el Centro de Salud de Noain, comenzó a colaborar con “Hope & Progress” en 2019, cuando trabajaba en el quirófano infantil del Hospital Universitario de Navarra. Todo empezó, recuerda, con la llegada de Carlos Bardají, fundador de la ONG, como jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica. “Vino desde Barcelona, donde había puesto en marcha otra ONG. Empezó a moverse para continuar con la iniciativa y le ayudé a ponerse en contacto con empresas para comprar material, conseguir donaciones… Fui conociendo el proyecto y al final me animé a viajar a Senegal. Desde 2019 he estado todos los años, excepto en 2020, que no hubo expedición por la pandemia”.
DOCE DÍAS DE EXPEDICIÓN TODOS LOS DICIEMBRES
Marta Erroz acude al país africano en una de las tres expediciones anuales que organiza “Hope & Progress”, concretamente en la que viaja a la localidad de Velingara (interior del país) y tiene lugar todos los años alrededor del puente de diciembre.
Desde 2024 comparte expedición con Alba Virto Marcilla, residente de primer año de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Iturrama. “Conocía a Marta porque había trabajado con mi madre, Diana Marcilla, que también es enfermera. Les había oído hablar de la ONG, y un día me llamó Marta porque necesitaban una enfermera y me animé. La verdad es que había elegido la Enfermería para poder ayudar a los demás y me parece que eres mucho más útil en lugares donde no tienen tantos recursos”, apunta Alba.
Las tres expediciones anuales que organiza “Hope & Progress” tienen como destino puntos distantes entre sí de Senegal “con el fin de abarcar al mayor número de población”, explican Alba y Marta. Cada una tiene una duración aproximada de doce días y está integrada por unas 16 personas de media (enfermeras de anestesia e instrumentistas, cirujanos pediátricos, anestesistas, pediatra, TCAE, fisioterapeuta y voluntario no sanitario).
Una vez allí, llevan a cabo intervenciones de cirugía pediátrica que no requieran hospitalización, “porque no hay medios. Alguna vez que se ha complicado alguna operación, nos hemos llevado después al paciente al lugar donde dormimos para hacerle seguimiento”, recuerda Marta Erroz.
HERNIAS, LABIOS LEPORINOS Y QUEMADURAS
Las principales intervenciones son de hernias inguinales y umbilicales, labios leporinos, secuelas de quemaduras, tumoraciones superficiales y lipomas. “En Velingara nos dejan un centro sanitario que tiene un área quirúrgica con dos mesas, equipado con lámparas quirúrgicas, aire acondicionado, autoclaves para esterilizar. Desde aquí llevamos el material: batas, bisturís, jabón, aparataje…”, detallan las enfermeras navarras.
La organización de las cirugías, explican, se inicia en fechas anteriores a la llegada de los equipos sanitarios, momento en el que destacan el papel del fundador de la ONG. “Carlos Bardají tiene contacto con las autoridades sanitarias y civiles de las distintas zonas, además de con algunas ONG. Por la radio local se anuncia a la población las fechas de la llegada de la expedición y las patologías que son susceptibles de cirugía, para que lleven a los niños a la consulta y se valore si pueden ser operados. En ocasiones, Carlos hace valoraciones desde aquí con imágenes que le envían por whatsapp”.
Además de las consultas previas, cada día se llevan a cabo de media unas 70 intervenciones por expedición, “unas 12 o 13 diarias. Hay días que empezamos a las 8 y salimos a las 3, y otras terminamos más tarde. Una vez no acabamos hasta las 12 de la noche porque se complicó una operación. Aprovechamos el tiempo al máximo porque te das cuenta de que para muchos niños somos su única oportunidad”, señala Marta Erroz.
Aunque la gran mayoría, “un 90 %”, son cirugías pediátricas, en ocasiones también han intervenido a algún adulto. “Si te viene alguien con una tumoración en la cara, que no puede salir a la calle porque allí las deformidades suponen un estigma, ¿cómo le dices que no puedes atenderle si sabes que no tiene recursos para ir hasta Dakkar para operarse?”
“LO PEOR, PATOLOGÍAS QUE NO PUEDES ABORDAR”
Precisamente, ambas señalan la impotencia ante determinadas situaciones como uno de los peores momentos de su experiencia: “Sobre todo cuando ves patologías que no puedes abordar porque falta una UCI o una hospitalización posterior”. A cambio, recuerdan lo gratificante del resultado de operar un labio leporino, “que va a permitir mamar a ese niño, además de que va a poder salir de casa porque no le van a seguir ocultando por la deformidad”. Curar secuelas de quemaduras en extremidades también resulta gratificante: “Son lesiones que a veces no les permiten escribir y, por tanto, no van a la escuela, o más adelante no podrían trabajar. Aunque sea un grano de arena en el desierto, poder ayudar así es lo mejor de las expediciones”.
A la hora de recomendar esta experiencia a otras enfermeras, ambas coinciden en que hay que vivirla “si tienes vocación, si te ha llamado alguna vez”. En el caso de Marta Erroz, reconoce que se había sentido atraída por la cooperación “desde cría. La mayoría de los proyectos de ONG son de larga duración y no me lo podía permitir por disponibilidad personal ni económica, pero sí en este caso que son doce días”.
Alba Virto confiesa que el primer año fue “un cambio de perspectiva total, pero al final tuve la sensación de llevarme mucho más de lo que había aportado”.
Ambas advierten que “no todo el mundo está preparado para adaptarse a ciertas condiciones de la expedición. Físicamente es duro: viajes largos, jornadas de trabajo de muchas horas, calor, no hay agua caliente… Casi mejor no dejarlo para la jubilación”, concluyen con humor.
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