Las navarras Blanca Marín y Carmen Asiain obtienen sendos premios nacionales de Enfermería
Las enfermeras navarras Blanca Marín, profesora jubilada de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), y Carmen Asiain, supervisora jubilada de la UCI de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), recibieron ayer en Madrid dos de los cinco Premios Nacionales de Enfermería concedidos por el Consejo General de Enfermería (CGE).
Otros dos enfermeros de Baleares y una de Ávila fueron galardonados con estos premios, que han reconocido la labor en los ámbitos asistencial, gestor, docente e investigador, además de la trayectoria profesional a lo largo de toda la vida. También ha resultado premiado el conocido actor Antonio Resines, como la persona ajena a la enfermería que más haya difundido o potenciado la labor enfermera fuera del ámbito de la profesión, por su defensa de la Sanidad pública y las enfermeras.En concreto, Blanca Marín Fernández, profesora titular de Enfermería de la UPNA hasta su jubilación en 2019, obtuvo el premio en la categoría de ámbito docente y Carmen Asiain Erro, supervisora de la UCI de la CUN durante cuarenta años, en la categoría de trayectoria profesional. Ambas candidatas fueron propuestas por el Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra.El resto de ganadores han sido M.ª del Rocío Pindado Sáez (Ávila), enfermera en el centro de salud Sureste de Ávila (ámbito asistencial), Miquel Bennasar Veny (Islas Baleares), catedrático de Enfermería en la Universitat de les Illes Baleares (ámbito investigador), y Soledad Gallardo Bonet, gerente del hospital Son Llátzer de Palma de Mallorca (ámbito gestor).Las personas galardonadas en estos I Premios Nacionales de Enfermería se han decidido a través de una votación popular online entre los 30 finalistas, cinco por categoría, que ha registrado 36.295 votos. De los 130 candidatos propuestos, el Colegio de Navarra fue el que más presentó, dieciséis, y junto al de Madrid, el que más finalistas tuvo: cinco. Además de las dos premiadas, fueron seleccionadas para la final Cristina García-Vivar, profesora de la UPNA (ámbito investigador); Mercedes Ferro Montiu, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), en trayectoria profesional; e Hildegart González Luis, profesora de la Universidad de Navarra (categoría ajena a la profesión).“Todos, los treinta finalistas habéis ganado ya. Pensadlo bien, habéis sido elegidos entre más de 330.000 enfermeras y enfermeros como un referente en vuestro ámbito profesional. Sólo llegar a estar nominado es algo de lo que presumir”, señaló Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.“LA SOCIEDAD NAVARRA APRECIA EL VALOR DE LA ENFERMERÍA”
Por su parte, la presidenta del Colegio de Enfermeras de Navarra, Isabel Iturrioz Nuñez, acompañó a las galardonadas durante el acto de entrega celebrado en el Auditorio Iñigo Lapetra del CGE y manifestó su alegría por el premio a las dos enfermeras navarras: “Estamos muy contentos. El Colegio ha trasladado con estas candidaturas lo que se vive en Navarra: el valor de la Enfermería y del cuidado, algo que la sociedad aprecia y así ha votado a nuestras candidatas”.La profesora Blanca Marín confesó haber recogido el premio con “gran emoción por el reconocimiento que supone. Es un broche de oro para mi carrera profesional. Soy enfermera de los pies a la cabeza y me he comprometido con la profesión aumentado el conocimiento, estudiando, avanzando… He sido una de las enfermeras que tuvo que hacer una segunda titulación para llegar al doctorado. El consejo que doy a las enfermeras es que lo que hagan, lo hagan comprometidas”.Para Carmen Asiain este galardón supone una “gran satisfacción. He sido muy feliz simplemente haciendo mi trabajo lo mejor que he sabido. Resulta muy gratificante tener la oportunidad de atender, ayudar y cuidar a los pacientes cuando están en una de sus peores situaciones, como es una UCI”.BLANCA MARÍN, PROFESORA DE MÁS DE 3.000 ENFERMERAS
Blanca Marín Fernández ha dedicado 34 años de su actividad profesional a la docencia, principalmente en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), años en los que ha contribuido a formar a más de 3.000 enfermeras y enfermeros hasta su jubilación por incapacidad a finales de 2019.Durante 17 años ha dirigido e impartido docencia en el título de Experto Universitario en Asistencia Sanitaria de Urgencias, así como en el Máster de Gestión de Cuidados de Enfermería durante diez años y el de Investigación en Ciencias de la Salud. De hecho, creó el Grupo de Investigación en Saberes Enfermeros (GISE) de la UPNA.También ha sido directora de la Escuela Universitaria de Estudios Sanitarios de la misma universidad durante ocho años. Desde este cargo ha contribuido al desarrollo del grado y postgrado en Enfermería. Además, ha formado parte de múltiples comisiones de la UPNA, de su Consejo de Gobierno y del Claustro.Dentro del ámbito académico, ha asumido varios puestos de gestión universitaria y de la conferencia de decanos de Enfermería. Su prestigio se ha reconocido a nivel internacional.En el ámbito investigador ha participado en 11 proyectos de investigación financiados competitivos y en dos proyectos internacionales financiados por la Comunidad Europea. Ha publicado 109 artículos en revistas científicas, un libro y 16 capítulos de libros.CARMEN ASIAIN, PARTICIPANTE EN LA CREACIÓN DE LA UCI DE LA CUN
Carmen Asiain Erro actualmente está jubilada, si bien durante 40 años ha sido supervisora de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), en cuya creación participó en 1968.Ha dedicado toda su vida profesional a la gestión de cuidados en UCI y a la formación de enfermeras en cuidados intensivos. Cabe subrayar su esfuerzo e interés por el estudio para elevar el nivel científico de la profesión y poder cuidar mejor a los pacientes. Ha destacado por su profesionalidad, humanidad hacia el paciente y familia, su capacidad de trabajo, su iniciativa e innovación, siempre basada en la evidencia científica. Es una de las pioneras de la investigación en enfermería en el ámbito clínico de España. También ha sido referente en las nuevas políticas de visitas de los pacientes de UCI, como permitir a la familia estar al lado del paciente durante largos periodos de tiempo.Fue profesora asociada de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad de Navarra y coordinadora y profesora del curso anual de especialización de Enfermería en Cuidados Intensivos de la CUN. De este curso han salido más de 300 profesionales especialistas en Cuidados Intensivos, repartidos por toda la geografía nacional, y también mundial.Miembro de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) desde su creación en 1979, ha trabajado intensamente por la formación de las enfermeras, desde los diferentes puestos ocupados en su junta directiva.También ha sido muy importante su actividad investigadora en el ámbito de los cuidados, que ha quedado recogida en las múltiples contribuciones (comunicaciones, ponencias, conferencias, moderadora de mesas redondas) a congresos nacionales e internacionales con más de 100 publicaciones en revistas de impacto, así como libros y proyectos de investigación financiados.Galería
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Contar con supervisoras preparadas permite generar entornos de trabajo más saludables, señala Beatriz Esquisábel en su tesis doctoral
El salto de la práctica asistencial a la gestión de primera línea. En ese momento crítico de la trayectoria profesional de muchas enfermeras se centra la tesis doctoral de Beatriz Esquisábel Soteras, defendida el pasado 19 de junio en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra.
La investigación, titulada “Co-producing and evaluating a comprehensive transition programme for nurses advancing to first-line nurse management roles”, ha sido dirigida por las profesoras Mónica Vázquez e Idoia Pardavila.
En el desarrollo de su estudio, Beatriz Esquisábel contó con una beca del Colegio de Enfermeras de Navarra para una estancia de investigación que realizó en 2024 en el King’s College de Londres. Precisamente, en la última jornada de investigación del COENAV, Beatriz relató su experiencia en dicha estancia en la capital londinense.
ASUMIR RESPONSABILIDADES NUEVAS
Las gestoras de enfermería de primera línea (supervisoras) son figuras estratégicas que conectan la alta dirección con la práctica clínica. Sin embargo, la investigación de la nueva doctora revela que muchas acceden a estos puestos con una preparación formal limitada.
Según explica la autora, el cambio suele ser muy rápido: "Una enfermera pasa de formar parte del equipo a liderarlo, y eso implica asumir responsabilidades nuevas en áreas como la gestión de personas, la toma de decisiones o la resolución de conflictos". Esta transición suele venir acompañada de una "sensación de soledad" debido a la falta de un acompañamiento estructurado en las instituciones.
MÁS QUE UN CAMBIO DE FUNCIONES: UNA NUEVA IDENTIDAD
Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que esta transición no es solo técnica, sino profundamente emocional y relacional. Implica una reconstrucción de la identidad profesional, donde la persona "deja de ser únicamente ‘una compañera más’ para asumir un rol con mayor responsabilidad, autoridad y visibilidad". Como señala Esquisábel, se trata de aprender a sostener al equipo sin perder la cercanía, lo que requiere un nuevo marco de relación con los demás.
Para dar respuesta a estas necesidades, la tesis desarrolló y evaluó un Programa Integral de Transición utilizando una metodología participativa y el marco del Medical Research Council para intervenciones complejas. El programa se diseñó escuchando a enfermeras asistenciales, supervisoras y directivas para asegurar que respondiera a necesidades reales. La intervención integra:
Formación en liderazgo, gestión y comunicación.
Estrategias de apoyo como mentoring y coaching.
Aprendizaje entre iguales y espacios de práctica reflexiva.
Los resultados del estudio de viabilidad mostraron una alta satisfacción de las participantes y mejoras significativas en sus conocimientos sobre liderazgo. La investigación concluye que este programa es un modelo factible que puede fortalecer la capacidad de liderazgo organizativo en los sistemas sanitarios.
IMPACTO EN LAS ORGANIZACIONES Y LOS PACIENTES
Invertir en estos programas no solo beneficia a las nuevas gestoras, sino a toda la organización, al favorecer la retención del personal y reducir el desgaste profesional. Esquisábel subraya que contar con supervisoras preparadas permite generar entornos de trabajo más saludables: "Cuidar la transición de quienes lideran los equipos es también una forma de cuidar a las enfermeras, a las organizaciones y a las personas atendidas".
Tras años de investigación, Beatriz destaca una enseñanza fundamental: "los cambios en las organizaciones sanitarias no se pueden imponer desde fuera, sino que deben construirse con quienes los viven cada día".

Abierto el plazo para que colegiadas y colegiados propongan a COENAV candidaturas a los Premios Nacionales de Enfermería
Con el objetivo de contar con las propuestas de sus profesionales, el Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra-Nafarroako Erizainen Elkargo Ofiziala (COENAV) invita a sus colegiadas y colegiados a proponer personas candidatas de Navarra a los cuartos Premios Nacionales de Enfermería, que han sido convocados por el Consejo General de Enfermería para reconocer a enfermeras y enfermeros en distintos ámbitos de la profesión.
DOS GANADORAS DE NAVARRA Y SEIS FINALISTAS EN EDICIONES ANTERIORES
Como se recordará, en la primera edición de estos galardones hubo cinco candidatas finalistas de Navarra, de las que dos resultaron ganadoras: Blanca Marín, profesora jubilada de la UPNA, en la categoría de ámbito docente; y Carmen Asiain, supervisora jubilada de la UCI de la CUN, en la de trayectoria profesional.
Las otras tres finalistas ese año fueron Cristina García-Vivar, profesora de la UPNA (ámbito investigador); Mercedes Ferro Montiu, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), en trayectoria profesional; e Hildegart González Luis, profesora de la Universidad de Navarra (categoría ajena a la profesión).
En 2024, fueron finalistas otras dos enfermeras navarras, Edurne Berrade (ámbito asistencial) y Olga López de Dicastillo (ámbito docente), y el año pasado llegó también a la fase final Mari Carmen Portillo en la categoría de ámbito investigador.
También este año, el COENAV quiere recibir antes las propuestas de sus colegiadas y colegiados. Posteriormente se realizará una selección entre las candidaturas recibidas que el Colegio de Navarra presentará finalmente a los premios (cada colegio puede proponer un máximo de tres en cada categoría).
El plazo para enviar las propuestas al Colegio está abierto hasta el 15 de julio, a las 12 horas (mediodía).
GALARDONES EN SIETE CATEGORÍAS
Los galardones se van a conceder en las siguientes categorías:
Premio Nacional Enfermera/o por su actividad profesional en el ámbito asistencial.
Premio Nacional Enfermera/o por su actividad profesional en el ámbito gestor.
Premio Nacional Enfermera/o por su actividad profesional en el ámbito docente.
Premio Nacional Enfermera/o por su actividad profesional en el ámbito investigador.
Premio Nacional Talento Joven Enfermera/o.
Premio Nacional Enfermera/o a la Trayectoria Profesional a lo largo de toda la vida.
Premio Nacional a la persona fuera del ámbito de la profesión que más ha difundido o potenciado la labor enfermera.
Se recuerda que, excepto en la categoría de persona fuera del ámbito de la profesión, el resto de personas candidatas deben estar colegiadas en España (consultar censo de colegiados y colegiadas en Navarra).
De manera orientativa, se puede consultar esta guía sobre qué destacar en la presentación de candidaturas en cada categoría → Guía
Las propuestas deben hacerse completando todos los datos de la persona candidata en el siguiente FORMULARIO.
JURADO Y VOTACIÓN POPULAR
Una vez remitidas las propuestas de los distintos colegios provinciales, un jurado, integrado por profesionales de reconocido prestigio y designado por el Consejo General de Enfermería, elegirá a los finalistas de cada categoría, hasta un máximo de cinco, de entre todas las candidaturas propuestas. A continuación, se pone en marcha un sistema mixto para la elección de los ganadores en cada una de las categorías: votación popular (50%) y jurado (50%), salvo para la categoría “Premio Nacional a la persona fuera del ámbito de la profesión que más ha difundido o potenciado la labor enfermera”, cuya elección corresponderá al jurado de forma exclusiva.

María Bonilla, especialista por el Hospital Universitario de Navarra, reconocida mejor residente de Enfermería Geriátrica en el congreso nacional de la SEEG
Desde que terminó el EIR en el Hospital Universitario de Navarra (HUN) como enfermera geriátrica, María Bonilla no para de recoger premios. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) la ha reconocido como la mejor residente de Enfermería Geriátrica del país en el 66 congreso que ha tenido lugar del 10 al 12 de junio en Las Palmas de Gran Canaria. Y anteriormente, la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG) le galardonó en mayo durante su XXXII congreso en Pamplona en la categoría EIR Geriatría por el estudio "La voz del cuidador: percepción subjetiva como marcador precoz de sobrecarga intensa en hospitalización geriátrica".
María Bonilla, que fue una de las veinte nuevas enfermeras especialistas formadas en Navarra que tomaron parte en el acto de reconocimiento organizado por el COENAV el pasado 5 de mayo, reivindica la necesidad de visibilizar el trabajo de las enfermeras geriátricas, "porque se sigue pensando que las personas mayores no necesitan cuidados especializados y que nos dedicamos a poco más que cambiar absorbentes", lamenta.
Vecina de Guadalajara capital, aunque originaria del municipio alcarreño de Ledanca, María Bonilla Iñigo estudió Enfermería en la Universidad de Alcalá y trabajó dos años en el Hospital Universitario de Guadalajara antes de recalar en la Unidad Docente Multiprofesional de Geriatría del HUN. “Durante esos dos años estuve en distintas unidades: Neonatos, Quirófano, pool de servicios especiales... Donde más tiempo pasé fue en la Consulta de Dermatología y en la Unidad de Agudos de Geriatría, donde terminé de encontrar el lugar donde quería estar”, asegura María Bonilla.
-Terminaste la residencia en el HUN en 2026. ¿Qué recuerdos te llevas?
-“Han sido dos años muy intensos pero muy satisfactorios, sobre todo porque he tenido la suerte de contar con compañeros maravillosos que me han apoyado y acompañado tanto a nivel profesional como personal, y algunos se han terminado convirtiendo en amigos.
La residencia son dos años en los que trabajamos mucho: jornada ordinaria, guardias, sesiones, investigación, etc. Tenemos una unidad docente que nos ayuda y nos exige sacar lo mejor de cada una, pero que también nos cuida y se preocupa por nosotras a nivel personal. En resumen, solo puedo tener palabras de agradecimiento al equipo de Geriatría, a la unidad docente y a todo el hospital. Aunque sí que me gustaría recalcar que la residencia es una experiencia muy dura, muy exigente y con mucho trabajo, y muchas veces muy incomprendida.
Aparte de los recuerdos en el hospital, que hemos trabajado mucho pero también hemos reído mucho, me llevo los recuerdos de los planes de fuera. La suerte de formar parte de un equipo que va más allá de las paredes del hospital”.
-Tras la residencia, has regresado al Hospital Universitario de Guadalajara
-“He empezado en junio. Actualmente mi puesto es de enfermera especialista en la Unidad de Hospitalización del Servicio de Geriatría. He tenido la suerte de volver a la misma unidad donde estaba antes de irme a hacer la residencia, y me han acogido de forma maravillosa”.
-Geriatría es una de las especialidades consideradas poco atractivas, ¿por qué la elegiste?
-“Hay dos causas principales. Por un lado, he tenido a mi alrededor muchos ejemplos de envejecimiento: mi bisabuela vivió hasta los 99 años y se mantuvo estupenda en todo momento, mientras que mi abuelo vivió con una demencia y acabo falleciendo a causa de ella. Por otro lado, mi abuela y mis tías abuelas han sido y siguen siendo mujeres independientes, 'modernas' y activas. Encontrar tanta diversidad en la forma de envejecer me hizo ver que dedicarse a las personas mayores es un abanico de oportunidades.
Por otro lado, la profesora que tuve en la universidad supo transmitirme esta misma idea: la geriatría es una disciplina amplia y en el que además las enfermeras tenemos mucho que aportar: desde acompañar los últimos días de una persona, a entrenar a alguien con pesas para que mejore su independencia, pasando por el acompañamiento en demencias.
Para mí, la clave es la diversidad, tienes muchísimas cosas por hacer, cada día es diferente y tienes luego muchos ámbitos en los que trabajar. Es verdad que hay mucho trabajo, pero en general es muy satisfactorio.
Además, mientras estuve en la Unidad de Geriatría antes del EIR, coincidí con algunas compañeras que sí tenían la especialidad y notaba la diferencia respecto a cómo trabajaba yo”.
-Dos años de especialidad y tu trabajo actual en Geriatría te permiten tener una visión fundamentada de este ámbito. ¿Con qué argumentos convencerías a una estudiante de Enfermería para que eligiera la Geriatría?
-“Hay que visibilizar lo que hacemos porque se sigue pensando que las personas mayores no necesitan cuidados especializados y que nos dedicamos a poco más que cambiar absorbentes.
Es verdad que cuando sales de la carrera te suele llamar más la atención otro tipo de servicios: Urgencias, UCI, Pediatría, etc. La Geriatría es más pausada, la clave es el acompañamiento... Se suele descubrir más tarde y, a veces, cuando comienzas con otras cargas personales, hacer la residencia no es sencillo. Además, suele tener mala fama, en hospitalización se trabaja mucho y a turnos. El trabajo en residencia sabemos que no siempre está bien reconocido...
Otra idea que tenemos que transmitir es que la enfermera especialista en Geriatría puede estar en muchos sitios: hospital, comunidad, residencias... Mucha gente piensa que la especialidad es para trabajar en residencias y esa solo es una opción más. A mí, por ejemplo, me apasiona la hospitalización aguda, pero cada uno encuentra el hueco que más se adapta a sus gustos y habilidades
La clave es que seamos conscientes de que hacen falta cuidados especiales para este grupo de edad y dejemos de pensar que cualquiera vale.
Otro aspecto que no ayuda a que la especialidad sea elegida es el poco reconocimiento laboral y social, pues al final son dos años de mucho esfuerzo. Si puedes hacer el mismo trabajo sin pasar por la residencia, entiendo que mucha gente prefiere seguir como está.
Hay pocas plazas para formarse (unas 100), pero lo más triste es que todos los años algunas se quedan vacías”.
-¿Consideras que la especialidad tiene suficiente reconocimiento social e institucional?
-“El reconocimiento institucional va llegando poco a poco, empiezan a aparecer las primeras plazas, aunque algunas comunidades autónomas van más avanzadas, como Madrid o Cataluña, y otras siguen a la cola, como Andalucía.
El reconocimiento social queda lejos, pero también hay que ser conscientes que vivimos en una sociedad edadista y capitalista, y dedicar dinero a cuidar a personas mayores que ‘no van a aportar nada’ no suele estar muy bien visto. Cuando tenemos esto en cuenta, entendemos muchas decisiones.
De todas formas, empieza a verse un cambio. La generación que está llegando es una generación menos conformista y que exige los cuidados especializados que merece. También como sociedad cada vez somos más conscientes del problema demográfico que se viene y para cuidar a nuestros mayores exigimos personas formadas”.
-¿Cómo podría mejorarse ese reconocimiento?
-“Es difícil. Hay que visibilizar lo que hacemos, pero para eso nos tienen que dejar trabajar en lo nuestro y así podemos demostrar lo que podemos aportar. Mi experiencia es que los pacientes y los familiares notan el trato y el conocimiento, y lo agradecen”.
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