La enfermera navarra Marta Ferraz, segundo premio Nobecutan por un estudio sobre la efectividad del apósito en aerosol para el control del molusco contagioso
Un trabajo sobre la efectividad del uso del apósito en aerosol para el control del molusco contagioso, elaborado por la enfermera Marta Ferraz y el médico Óscar Martínez, ambos del Hospital Universitario de Navarra, ha recibido el segundo galardón de la 9ª edición del Premio Nobecutan® de Enfermería 2022.
Marta Ferraz Torres pertenece a la Unidad de Enfermería de Formación Continuada, Docencia e Investigación y Óscar Martínez García, al Servicio de Anestesiología y Reanimación. En su estudio, se concluye que “la sustitución de un apósito tradicional por el apósito en aerosol simplifica el proceso de tapado de las lesiones, al tiempo que mejora el control de zona y su seguimiento”. Igualmente, apuntan que “permite controlar el posible sangrado tras la realización del curetaje, por lo que se detecta una evolución correcta de la herida”. Las conclusiones indican también que la “ausencia de complicaciones detectadas, como la infección de las lesiones o la aparición de nuevas afecciones por molusco contagioso, puede estar directamente relacionada con el sellado correcto de la zona”.Convocado por Laboratorios Laphysan y la revista ROL de Enfermería, la temática del concurso en esta edición se centraba en “procedimientos y experiencias en la aplicación de Nobecutan® en cualquier área asistencial en el que esté indicado este producto tanto como producto barrera, fijación o cualquier otra indicación”. La dotación económica de este segundo premio era de 2.000 euros.RECONOCER EL NIVEL DE ANSIEDAD
Se da la circunstancia de que Marta Ferraz, miembro de la Unidad de Apoyo a la Investigación del Colegio y profesora asociada de la UPNA, recibe por tercera vez el segundo premio Nobecutan®. En 2017 obtuvo este mismo reconocimiento por el estudio "Cierre de herida artroscópica mediante la aplicación del apósito de barrera Nobecutan®" y en 2016 por el trabajo "Reparación de herida abierta mediante sutura de hilo y/o bandas adhesivas y apósito trasparente en aerosol (Nobecutan®) en el paciente pediátrico".La investigación parte de que el molusco contagioso es una de las lesiones más frecuentes en la población pediátrica, cuya retirada realizada mediante curetaje implica la presencia de dolor y ansiedad en el paciente. Por ese motivo, además de evaluar la efectividad del uso del apósito en aerosol, el estudio tenía también como objetivo reconocer el nivel de ansiedad del paciente pediátrico.La muestra estuvo formada por 52 niños que acudían a una consulta de enfermería pediátrica de un centro de salud, con una edad media de 7,56 años. Para evaluar los distintos niveles se emplearon la escala Wong-Baker (dolor), la escala PACBIS (ansiedad) y una escala tipo likert (satisfacción).Así, otra de las conclusiones del estudio señala que “la mayor edad del paciente, junto con el acompañamiento del familiar que presenta una actitud positiva, puede actuar como factor protector para reducción del nivel de ansiedad ante este procedimiento”.Noticias relacionadas

La asociación INKA (antes NANDA) celebra en 2027 en Pamplona su congreso internacional
La Asociación Internacional del Conocimiento de Enfermería (INKA), anteriormente conocida como NANDA International, celebra en 2027 en Pamplona su congreso internacional. El evento, que tendrá lugar en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra, se desarrolla del 9 al 11 de junio.
El envío de resúmenes está abierto hasta el 30 de septiembre de este año.
INKA promueve el desarrollo y la gestión de clasificaciones de enfermería basadas en la evaluación y centradas en el diagnóstico, así como un marco de razonamiento clínico que respalda la documentación coherente y el desarrollo del conocimiento en enfermería.
El congreso de Pamplona incluye entre sus novedades la presentación de NANDA 360, un nuevo enfoque que se va a desarrollar en el ámbito de los lenguajes estandarizados. En concreto, NANDA 360 es un nuevo ecosistema digital y metodológico que conecta de forma unificada la valoración del paciente, el diagnóstico, las metas y las intervenciones basadas en evidencia.
➡️ Web del congreso

Pamplona acoge del 25 al 27 de noviembre el Congreso Internacional de la Asociación de Enfermería Comunitaria
Pamplona acoge en noviembre el IX Congreso Internacional de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC)-XV Encuentro Nacional de Tutores y Residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria, que se celebra bajo el lema "Cambiar la narrativa sin perder la esencia".
El encuentro tendrá lugar en el Baluarte, Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra los días 25, 26 y 27 de noviembre.
“Cambiar la narrativa es un proceso dinámico que nos permite reinterpretar nuestro pasado para construir un futuro bajo una perspectiva más positiva, consciente y empoderadora. Debemos preguntarnos cómo transformar el relato predominante sobre la Enfermería y nuestra labor diaria para influir en la percepción social y generar un impacto real”, señala María José Galán Espinilla, presidenta del comité organizador y vocal autonómica de la AEC en Navarra.
El plazo de envío de comunicaciones se ha ampliado hasta el 31 de agosto y ya está disponible el programa científico del congreso.
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La retinopatía solar, principal peligro de observar el eclipse sin seguir las recomendaciones
El próximo 12 de agosto de 2026 tendrá lugar el primero de los tres eclipses que se podrán ver desde la Península Ibérica en tres años. Tres fenómenos que no se repetirán en los próximos siglos. La observación de estos eventos será fascinante, pero la seguridad visual es un factor crítico que preocupa a los expertos, y la diferencia entre un recuerdo insuperable y una lesión irreversible.
Por ello, el Consejo General de Enfermería (CGE), junto a la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica (SEEOF) y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, han puesto en marcha diferentes materiales para alertar de los riesgos irreversibles de observar un eclipse sin seguir las recomendaciones de seguridad visual con el objetivo de prevenir y educar a la población y así evitar uno de los mayores peligros al observar estos fenómenos: la retinopatía solar, una quemadura fotoquímica indolora que no tiene cura y que viene provocada por la luz visible intensa y la radiación ultravioleta.
“La llegada de estos fenómenos es una oportunidad científica histórica, pero hay que experimentarla desde la responsabilidad. Como enfermeras tenemos la obligación de alertar de los potenciales riesgos para así prevenir daños irreversibles en la salud visual de la población. A través de la evidencia científica informamos de la importancia del buen uso de los medios de prevención y los protocolos a seguir en caso de daño ocular”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.
PRINCIPALES RIESGOS
El “hat-trick” cósmico será histórico tanto por su frecuencia, como por su tipología, sin embargo, presenta riesgos que pueden poner en claro peligro a la salud visual de la población. El mayor de ellos es la retinopatía solar, cuyos síntomas “suelen manifestarse horas después o incluso al día siguiente. Los signos de alerta de esta quemadura fotoquímica de la retina incluyen escotoma, que es una mancha oscura o borrosa en el centro de la visión, metamorfopsia, que ocurre cuando se ven líneas rectas onduladas o deformadas, fotofobia o molestia intensa ante la luz normal, visión borrosa y alteración en la percepción de los colores. Es vital entender que no existe un tratamiento específico que repare el daño una vez producido. La prevención es la única cura”, indica Francisco Javier Gabaldón, presidente de la SEEOF.
El riesgo en la observación de un eclipse reside en la falsa creencia de que mirar por un segundo o por pocos minutos no se produce un daño ocular, más aún cuando la luna cubre la luz solar. Nada más lejos de la realidad, “precisamente ahí está el riesgo, ya que no solo la luz dentro del espectro visible puede alcanzar nuestras retinas, sino que todo tipo de radiación solar, incluidas las radiaciones ultravioletas (UV) e infrarrojas (IR) pueden alcanzarnos y dañar la retina de forma permanente”, alerta Gema Crespo, enfermera de Oftalmología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.
Otros riesgos son la lesión fotoquímica de la retina, la pérdida parcial o irreversible de la visión, distorsión de las imágenes, disminución permanente de la agudeza visual, daño permanente en segundos o sensibilidad a la luz. “Insistimos, los daños pueden ocurrir con exposiciones muy cortas. La gravedad dependerá de la duración de la exposición y la intensidad de la radiación en el momento de la observación”, apunta Crespo.
PREVENCIÓN Y PROTOCOLOS
Lo más importante para observar un eclipse es saber que no se puede mirar el sol directamente y que no existen métodos caseros seguros. “Deben evitarse por completo las radiografías, los cristales de soldador o los ahumados, los CDs y muy especialmente las gafas de sol convencionales. No se debe mirar el sol con telescopio, prismáticos, cámaras sin filtros especiales o a través de pantallas. Estos métodos no bloquean la radiación ultravioleta ni infrarroja. La única protección válida son las gafas certificadas bajo la norma ISO 12312-2:2015. Para saber si las gafas son buenas es importante verificar que el marcado de la norma esté impreso en la gafa, no en una pegatina y que no presente daños. Además, al realizar una prueba de luz ambiental, no debería ver absolutamente nada que no sea la silueta del sol”, indica Héctor Nafría, enfermero y divulgador científico del Instituto de Investigación Enfermera del CGE.
Para una observación segura, las enfermeras recomiendan seguir un protocolo de seguridad y educación sanitaria que comienza con el paso de colocación. “Hay que mirar hacia abajo, colocar entonces las gafas de eclipse, siempre encima de las gafas graduadas habituales, si las hubiera, y solo entonces levantar la vista hacia el sol. Después, seguiríamos al paso de la retirada. Para descansar, primero hay que girar la cabeza en dirección opuesta al sol y después quitarse las gafas. Es fundamental distinguir las fases para no caer en la trampa de los rayos residuales”, continúa Nafría.
Los expertos también alertan del riesgo del llamado “efecto lupa” en dispositivos ópticos. “Usar gafas de eclipse frente a cámaras, telescopios o prismáticos es un error crítico. Estos instrumentos concentran la radiación, actuando como una lupa que quemará instantáneamente el filtro de la gafa y el propio ojo”, prosigue el presidente de la SEEOF.
Los expertos advierten también sobre el uso de smartphones durante el eclipse, donde el sensor puede sufrir importantes daños. Para su uso es indispensable usar filtros solares externos y no mirar por encima del teléfono. Observar estrictamente la pantalla y priorizar la salud visual sobre la “foto perfecta” es lo más importante en estos casos.
DAÑO OCULAR
Si tras la observación del eclipse existe sospecha de daño ocular, el primer paso es retirar a la persona afectada de la luz y buscar un lugar menos luminoso. “Es importante proteger los ojos con gafas de sol oscuras y trasladar a la persona afectada al oftalmólogo. Contactar con los profesionales y describir claramente la exposición solar, el momento preciso y la duración en segundos es fundamental, así como no frotarse los ojos ni aplicar gotas no prescritas por un profesional sanitario”, concluye el enfermero del Instituto de Investigación Enfermera del CGE.
Desde la Organización Colegial de Enfermería animan a toda la población a disfrutar de estos extraordinarios fenómenos de forma responsable y segura, siguiendo siempre las recomendaciones de protección para evitar riesgos innecesarios.
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